La fabricación de cerveza hoy en día implica un trabajo de laboratorio. Al atravesar un túnel frío y húmedo en una zona industrial en el sureste de Londres, encontramos una fábrica de tradicional cerveza británica.
Pero lo que vemos no es, como pudiera esperarse, una colección de antiguosedificios decrépitos que recuerdan el pasado inglés.
La fábrica Kernel tiene poco más de cinco años y la cerveza que se produce en este escondite urbano combina las viejas tradiciones con nuevas ideas y un poco de experimentación.
"En nuestro proceso de fabricación empezamos con una hipótesis, experimentamos y luego vemos el resultado", dice Toby Munn, encargado de la elaboración.
"Podemos hacer cosas diferentes. Es divertido". Las fábricas grandes de cerveza cuidan todos los detalles químicos del proceso de elaboración de su producto. Munn muestra los tanques de fermentación, donde la levadura va convirtiendo gradualmente los azúcares en alcohol a lo largo de varios días, y una habitación llena de barriles franceses que antes se utilizaban para hacer vino.
También hay un laboratorio, no mucho más grande que un vestidor. Pero su tamaño no hace justicia a su importancia. Hacer cerveza se percibe a veces como un arte, pero si produces grandes cantidades, la ciencia es vital.
Ya seas una fábrica de moda como la de Munn o una marca multinacional como Guinness o Budweiser, la clave para tener éxito es un buen análisis científico de tu producto y aplicar procesos químicos inteligentes.
REPETIR EL TRUCO
Cuando empiezan, las empresas le dan muchas vueltas a cómo hacer que la cerveza sepa igual en todo el mundo, especialmente en el caso de las marcas multinacionales.
La levadura, por ejemplo, debe ser consistente, dice Chris Giles, dueño de Surebrew, una empresa que proporciona análisis químicos y servicios de almacenamiento de levadura a las empresas cerveceras.Se trata de un proceso altamente tecnificado.
"Puedes congelar una muestra de la levadura y preservarla. Luego, se la envías cada tres o seis meses para que puedan fabricar la cerveza en el mismo estilo y con un mismo tipo de sabor".
Guinness, por ejemplo, guarda su cepa de levadura en vapor de nitrógeno líquido en un lugar secreto. Gearoid Cahill, fabricante de Guinness, dice que la empresa tiene en cuenta varios factores para conseguir que el sabor de la cerveza sea consistente.
El agua que se utiliza en la producción se examina para saber qué nivel de calcio contiene, porque demasiado calcio o demasiado poco puede inhibir las encimas que convierten los granos de malta en azúcar.
Luego está la distribución. Guinness se caracteriza por la textura y la famosa capa blanca y cremosa que se forma en la parte de arriba del vaso.
Esto se consigue mediante burbujas de nitrógeno que se introducen a través de la presión de los tiradores de cerveza de los bares. En los pubs irlandeses, la empresa Guiness limpia de los tiradores, para garantizar la presión que es responsable de las burbujas. La empresa también se hace responsable de la limpieza de los tiradores en los pubs irlandeses, razón por la que quizás mucha gente dice que la cerveza sabe mejor en estos bares que en cualquier otro sitio.
El nivel de dióxido de carbono o nitrógeno en la cerveza puede tener un gran impacto en su sabor, según Joanne Hort, que investiga la fermentación en la Universidad de Nottingham.
"Un aumento de la carbonización puede provocar un descenso de la dulzura", explica. "Así que dos cervezas iguales con la misma cantidad de edulcorantes pueden saber muy distinto si tienen distintos niveles de carbonización".
También puede marcar la diferencia la botella que contiene la cerveza. Las empresas han tenido que innovar para asegurarse de que el recipiente no afecta al sabor.
¿Han bebido alguna vez cerveza de una botella de cristal? Esto solo es posiblegracias al cultivo de lúpulos estables a la luz.
La cerveza se vende normalmente en botellas marrones o verdes porque ayudan a proteger el líquido de la exposición a la luz, que puede perjudicar su sabor.
EXPERIMENTACIÓN
Dicho esto, algunas fábricas pequeñas todavía se enorgullecen de la impredecibilidad de su proceso de fabricación.Incluso el color de la botella puede afectar el sabor de la cerveza. Munn dice que le gustan las cervezas "Lambic" belgas, que proceden de una zona cercana a Bruselas. Estas cervezas se hacen separando el mosto (el líquido azucarado que se convierte en cerveza tras la fermentación), que se deja una noche en unos platos grandes, donde aspira la levadura y las bacterias del aire.
"Lo llaman fermentación espontánea", explica Munn. "Hay algo romántico en cómo trabajan, muy conectado con el lugar donde producen".
Sabiendo que la levadura está en todas partes y que hay miles de levaduras, otras empresas han adoptado formas innovadoras.
Quizás la levadura de la que más se habla en estos momentos es la brettanomyces. Ha estado presente durante siglos, pero se ha hecho ahora famosa como levadura primaria de los jóvenes productores, como Chad Yakobsen, en Colorado.
Yakobsen forma parte de un puñado de productores que intentan popularizar las cervezas amargas que se fabrican con brettanomyces. Diferentes tipos de levadura producen resultados variables en el producto final. Esta levadura produce una cerveza menos susceptible a la contaminación o a la oxidación y que tiene un sabor característico, algo amargo, que va muy bien con algunas comidas, como el queso o los platos más salados.
Al contrario que muchas cervezas, su calidad mejora mucho con los años, por lo que las fábricas como The Kernel están comprando viejos barriles de vino para probar.
"Algunas de estas cervezas son como vinos y tienen la capacidad de envejecer 10 o 20 años. Simplemente, se van haciendo mejores", dice Yakobsen.
Pero toda esta creatividad y espontaneidad debe equilibrarse con una metodología cuidadosa y con rigor, dice Chris Giles.
Lo bueno de fabricar cerveza es que puedes dar con una muy buena, pero el secreto es saber producirla consistentemente una y otra vez.
Es algo en lo que las grandes empresas han invertido millones y a lo que aspiran todas las pequeñas. Pero si algo ha hecho la ciencia, ha sido igualar la competición para aquellos que empiezan a dar sus primeros pasos.
"Hacer cerveza es un arte" dice Giles, "pero hay mucha ciencia detrás, estosdías".
La gran figura mundial del combate en favor de la educación de las niñas, la adolescente paquistaní Malala Yousafzai, y un veterano activista de los derechos de los niños, el indio Kailash Satyarthi, recibieron este miércoles el premio Nobel de la Paz.
Solamente tiene 17 años, pero la vida de Malala ya ha llenado libros enteros. Ha sido invitada a la Casa Blanca, al palacio de Buckingham o en el estrado de la ONU, ha escrito su autobiografía y ha recibido múltiples recompensas.
Con el Nobel se convierte en la más joven galardonada de la Historia, y su historia particular no termina ahí. En el mundo 57,8 millones de menores sin escolarizar necesitan voces que los defiendan, en especial los 30,6 millones que son niñas.
"En este mundo en el que nos creemos tan modernos y desarrollados, ¿por qué hay tantos países donde los niños no piden un Ipad o un ordenador sino simplemente un libro o un bolígrafo?" dijo Malala el martes en rueda de prensa en el Instituto Nobel de Oslo. La adolescente adquirió fama mundial por haber puesto su propia vida en juego. El 9 de octubre de 2012, los talibanes interceptaron su bus escolar en su valle natal de Swat y le dispararon una balazo en la cabeza, tras acusarla de profanar el islam.
Por primera vez desde el intento de asesinato, el uniforme escolar que llevaba cuando sucedió el atentado será expuesto, con las manchas de sangre, en el centro Nobel de Oslo esta semana. Dos compañeras de clase que también resultaron heridas en el atentado viajaron para asistir a la ceremonia de entrega del Nobel de la Paz, que como es habitual se celebro en el ayuntamiento de Oslo en presencia del rey Harald de Noruega.
Para demostrar que no es una voz aislada, Malala invitó a otras tres militantes de la causa de las niñas: una paquistaní que lucha desde hace ocho años para obtener justicia después de haber sido agredida sexualmente, una joven refugiada siria y una nigeriana de 17 años proveniente de una región asolada por el grupo islamista Boko Haram. Este grupo, cuyo nombre se traduce literalmente como "la educación occidental es un pecado" conmocionó al planeta entero este año al secuestrar a 276 estudiantes. "Desgraciadamente, esta gente que lucha contra la educación carecen ellos mismos de educación o han sido adoctrinados" estimó Malala, que nunca ha dejado de vestir el tradicional velo.
Menos conocido por el gran público, el indio Satyarthi lucha desde 1980 para sacar a los miles de niños indios que trabajan en fábricas, en régimen de cuasi esclavitud. "Cuando un solo niño corre peligro todo el mundo corre peligro. Cuando un niño no puede tener acceso a la educación es todo el mundo que carece de luz, en mi opinión" dijo este hombre discreto pero jovial, de 60 años, en la rueda de prensa junto a Malala.
Su organización, Bachpan Bachao Andolan (Movimiento para salvar a la infancia) asegura haber liberado a unos 80.000 niños que trabajaban en fábricas y talleres.
En su cuenta Twitter, Satyarthi anunció a finales de noviembre la liberación de otros 29 niños forzados a trabajar en Delhi, uno de ellos de siete años de edad.
Aunque el número de niños que trabajan en el mundo ha bajado en una tercera parte desde 2000, aún son 168 millones según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El 8 de noviembre de 1888, penúltimo día en la existencia de Mary, su casi adolescente vecina Lizzie Albroock había acudido hasta su cuarto a visitarla, y allí emprendieron una ánimada plática que fue interrumpida bruscamente por Mary Kelly, quien le aconsejó a su oyente: "Hagas lo que hagas, no termines como yo", palabras sombrías y premonitorias si las hay.
La joven y bella irlandesa pelirroja de ojos azules conocida como "Ginger", "Fair Emma" o "Jeannette" Kelly resulta la víctima que arroja mayores incognitas del asesino serial mas popular entre los sonados casos policiales: Jack the Ripper
Mary Jane Kelly (c. 1863 - 9 de noviembre de 1888), es considerada como la quinta y última víctima canónica del famoso asesino (no identificado pero etiquetado como Jack el Destripador), quien mató y mutiló prostitutas en la zona de Whitechapel de Londres desde finales de agosto a principios de noviembre de 1888. En el momento de su muerte tenía alrededor de 25 años de edad y vivía en la pobreza.
El testigo más relevante que informó respecto a las horas postreras vividas por la joven meretriz fue George Hutchinson, el cual en una tardía denuncia declaró haber visto a la chica caminando del brazo con un cliente muy particular. El deponente describió con minucia el aspecto de aquel sujeto, a quien calificó como "extranjero, posiblemente judío".
Sarah Lewis, vecina de Mary, tanto en la encuesta judicial como en deposiciones formuladas en los periódicos, señaló haber concurrido a Miller´s Court entre las 2 y las 3 de la madrugada de la noche del crimen. Al ingresar observó a un sujeto sospechoso, cuya fisonomía coincidía con la de Hutchinson, rondando por la entrada del patio de aquel edificio. La joven Sarah, de veintitrés años, alegó que había reñido con su esposo -luego se supo que era su concubino, del cual ya tenía un hijo y otro venía en camino, pues estaba embarazada de cinco meses por entonces-, y que fue a pernoctar al alojamiento de una familia amiga que allí residía. Sarah también declaró haber escuchado, cerca de las 4 de esa madrugada, el grito de "asesinato"prorrumpido por una voz femenina; pero adujo que no se molestó en salir del apartamento a fin de verificar de dónde procedía el llamado, pues tales barullos eran muy frecuentes por allí, y porque no volvió a oír nada más.
Un sastre de la calle Dorset llamado Maurice Lewis- en principio sin ninguna relación parental con la testigo homónima antes citada-. declaro en instancias judiciales que conocía muy bien a la fallecida y al hombre que fuera hasta pocos días antes su concubino -Joseph Barnett- al cual él identificaba por el apodo de "Danny". Señaló que vio a ambos de jarana y bebiendo licor en la taberna "The Horn o´Pienty" en compañía de una vecina de nombre Julia Venturney.
El testigo aseguró haber observado al alegre trío, a saber: las diez de la mañana del 9 de noviembre de 1888. Ocurre que -de atenernos a los reportes forenses- la infeliz muchacha ya había sido brutalmente masacrada horas atrás y, desde entonces, su destrozado cadáver debía irremisiblemente estar yaciendo encima del tétrico camastro de la habitación sita en el número 13 de la pensión de Miller´s Courts.
El testimonio del sastre se sumó a otro que dio no pocos quebraderos de cabeza a los investigadores: el aportado porCaroline Maxwell. Pese a ser contradichas sus afirmaciones en la instrucción judicial, la mujer se mostró muy sólida en sostener que se había visto cara a cara con Mary Jane Kelly después de cuándo aquella debía estar muerta. El encuentro se habría producido entre las 8 y las 8 y 30 del aludido 9 de noviembre en la esquina de Miller´s Courts. La declarante repitió que no le quedaba la más mínima duda acerca del horario porque su esposo siempre regresaba de trabajar a las ocho de la mañana.
A la testificante le llamó la atención comprobar que la atractiva prostituta se hallaba con su ánimo sumamente decaído, dando indicios de obvios síntomas de malestar, por lo cual le ofreció ron a fin de levantarle el espíritu en el curso de una breve conversación. También indicó que, una hora más tarde, la volvió a contemplar hablando con un individuo en el club Britannia, popularmente conocido como el "Ringers" en honor al apellido del propietario de ese establecimiento.
Caroline suministró un recuento detallado tanto del aspecto que exhibía aquel hombre como de la ropa que vestía en ese momento la fémina. La presunta Kelly lucía una falda oscura, corpiño de terciopelo y un chal marrón. Maxwell expresó que dicha vestimenta era habitual en Mary, y reiteró que en esa segunda emergencia tampoco se había equivocado al identificarla. El inspector Frederick Abberline interrogó personalmente a la testigo, la cual se mantuvo inflexible en sus aseveraciones.
Estas curiosas versiones testimoniales dieron pie a la suspicacia. Por ejemplo, en una dudosa versión, se atribuyó al inspector Abberline haber consultado con un médico llamado Thomas Dutton si no era posible que Mary Jane Kelly hubiese sido finiquitada por una mujer que escapó del teatro del crimen usando las ropas de su víctima para disimular, y que fuera a ésta a quien los testigos confundieran aquella mañana con la occisa.
Otras conjeturas más estrafalarias aún se formularon, aunque fueron presentadas a través de obras de ficción. En"The Michaelmas girls", publicada en 1975, John Barry Brooks propuso que aquellos testimonios no estaban equivocados ni eran falsos. Efectivamente fue Mary Jane Kelly la mujer a la cual vieron los testigos en horas tan tardías de esa mañana.
La explicación?: La chica no fue la víctima cuyo mutilado cuerpo halló la policía en la lóbrega habitación. Por el contrario, Mary -con la asistencia de un cómplice masculino- constituía la victimaria, y el lacerado cadáver pertenecía a una pordiosera a la cual el perverso dúo atrajo con engaños. En consecuencia, Mary y su compinche fueron los responsables de los crímenes atribuidos a Jack el Destripador.
En el mundo de los hechos reales la policía concluyó, sin embargo, que los testigos Lewis y Maxwell se habían confundido en cuanto al horario o con respecto a las personas que creyeron ver. No quedaba otra opción que considerar erróneos estos testimonios. El informe de la autopsia redactado por los médicos forenses George Bagster Phillips y Thomas Bond precisaba con exactitud el tiempo en que acaeció el óbito, el cual quedó fijado, como mucho, próximo a la hora cinco de la madrugada del 9 de noviembre.
Una empresa que vende vitaminas, minerales y suplementos para la salud en el Reino Unido registro a través de una encuesta en la que participaron mil hombres y la misma cantidad de mujeres, y en la que se les consultó sobre los enojos de ellas y sus principales gatillantes. Según arrojó la consulta, la mujer promedio pasa el equivalente a 10 días al año molesta. Asimismo, en una semana típica, ellas estiman que están aproximadamente cinco horas de mal humor, algo que los hombres entrevistados no compartieron, ya que consideraron que en realidad las horas semanales de enojo femenino ascienden a cerca de ocho. También de acuerdo a los resultados, alrededor de una de cada dos mujeres encuestadas consideraron que pasaban "mucho" de mal humor y cerca de cuatro de cada diez dijeron que sus estados de ánimo habían empeorado según envejecían. "Los estados de ánimo son un barómetro de nuestro bienestar general", señaló la psicoterapeuta Sally Brown, según informó "The Telegraph". "El estudio muestra que tanto hombres como mujeres son susceptibles de estar enojados de vez en cuando, pero lo que es interesante es cómo ambos géneros enfrentan su molestia", agregó la especialista.
En este sentido, por lejos el mejor remedio para mejorar el humor -de acuerdo a los encuestados- es pasar tiempo a solas. Otras formas bastante utilizadas para poner fin a los enojos son pasar tiempo con los hijos, el ejercicio, el chocolate, una copa de vino, salir de compras y una buena siesta En relación a los gatillantes del mal humor en las mujeres, la encuesta reveló que son muchos, entre ellos: - Estar con sobrepeso- Tener una pareja que no las escucha- El mal tiempo- No tener suficiente dinero- Sentirse poco valoradas- No tener nada que vestir- Que la vida sea aburrida- El tráfico- Estar hambrientas- Las actualizaciones de estado de sus amigos en Facebook- Que nadie les haga una taza de té- Quebrarse una uña Y así como algunas de las razones que las mujeres tienen para estar enojadas son bastante simples, también hay cosas sencillas que mejoran el mal humor femenino. Según una encuesta realizada hace un tiempo por una compañía de seguros, éstas son: 1.- Un abrazo: además de ser algo reconfortante, reduce la presión sanguínea, mejora la memoria, libera oxitocina -también conocida como hormona del amor-, y reduce el estrés y la ansiedad. 2.- Estar con amigos: aunque quizás no tengas muchas ganas de compartir con otros cuando estás enojada, a veces es lo mejor que puedes hacer. De hecho, un estudio realizado en 2013 por la London School of Economics reveló que el humor de las personas mejora más de un 8% cuando están con sus amigos, mientras que si están con sus parejas la mejora es sólo de un 5,9%. 3.- Recibir un llamado o mensaje de un amigo: hablar por teléfono con alguien que es importante para ti, puede servirte como una vía de escape para olvidar por un rato que es lo que te tiene molesta. También es útil para desahogarte si la persona es de tu entera confianza. 4.- Salir a caminar: cuando estás enojada, cambiar de ambiente es muy bueno. Puedes dar un paseo relajado por un parque observando la naturaleza, o bien algo más intenso para también aprovechar de ejercitarte y mejorar tu bienestar general. 5.- Ver tu programa de televisión favorito: ya sea de humor, intriga, acción o el género que sea, estar frente al televisor por un rato viendo tu serie preferida sin duda llevará tu mente a otra parte y quizás cuando termine, la molestia ya se habrá ido. 6.- Comer algo rico: aunque muchas veces se dice que no es saludable verter las emociones en la comida, muchos estudios han demostrado que ciertos alimentos estimulan la liberación de beta endorfinas u hormonas de la felicidad. Algunos de ellos son el chocolate, las frutillas, el helado, las pastas, los plátanos, las nueces y las semillas de sésamo. 7.- Escuchar música: un estudio realizado por la Universidad de Missouri determinó que la música alegre mejora el estado de ánimo de las personas. De hecho, desde hace muchos años existe la musicoterapia, una disciplina que en muchos hospitales alrededor del mundo se usa como un complemento a tratamientos médicos, ya que se entiende que la música influye en los procesos curativos de las personas, tanto respecto a su salud como a su conducta o comportamiento. 8.- Tomar una taza de té: pero no de cualquiera, sino que idealmente de té verde, ya que éste contiene un aminoácido llamano L-teanina el cual tiene efectos antioxidantes y relajantes, por lo que da una mayor sensación de bienestar general y mejora el estado de ánimo. 9.- Pasar tiempo con tu pareja: no se trata de estar sentados uno al lado del otro, cada uno en su mundo, sino que la clave está en la intimidad y, directamente, en el sexo, ya que durante éste -al igual que ocurre con los abrazos- se libera oxitocina. Ahora, si es en la mañana, aún mejor. 10.- Recibir una llamada o mensaje de un familiar: y si nada de lo anterior te sirve, debes saber que siempre alguien de tu familia estará ahí para tranquilizarte y hacer que tu humor mejore.